Ojos de Dragón
Un amigo muy singular — Chapter 2
Oyó un silbato y se reunió con el resto del equipo, al minuto siguiente montaron en sus escobas y planearon por el campo, un abucheo coronó la escena y un gran aplauso por parte de toda la casa Slytherin. Rufus Blaise se codeaba sonriente con Mc Gonagall y le dirigía una mirada optimista a Dumbledore, contrastando con su seriedad habitual.
Florence vio al equipo de Gryffindor en frente con sus túnicas escarlatas que esperaban la señal para ponerse en acción. El capitán de Slytherin Jay Roderick mostraba su rostro más temible y le mandaba malas miradas al capitán de Gryffindor Scott Bishop, el silbato sonó y todos los jugadores se pusieron en posiciones, James Potter salió disparado tomando la Quaffle, mientras que el buscador de Gryffindor rodeaba el campo, Florence empezó a planear y puso en práctica su estrategia, iba planeando lentamente cuando aceleró sin previo aviso, dirigiéndose a los postes.
- No te la dejaré tan fácil Dijo ella para si misma.
Fue a la máxima velocidad y el buscador de Gryffindor fue tras ella, para hacerle creer que perseguía la snitch, cosa que no era verdad. Le dio un montón de vueltas mirando hacia el frente y en una curva muy fuerte, viró a tiempo y sin más aviso el buscador de Gryffindor impactó con el poste de los goles, causando que se cayera de la escoba y que la multitud gritara enardecida de enojo. Ok, quizás aquello no había sido tan limpio, pero estaba fija en el objetivo sin importar el medio para conseguirlo. Florence siguió planeando no sin antes escuchar los comentarios de indignación del comentador del partido, un chico de Hufflepuff
- Es obvio la jugada sucia de Harrington, no sabe de Quidditch, no se ha leído las reglas - Dijo en un sonido amplificado haciendo que todos se burlaran de ella, el capitán del equipo Roderick más bien la felicitó.
- Ya empiezas a tomar nuestro ritmo, eh Harrington.
Los ruidos de la multitud la aturdían. Fue cuando de repente vio un destello dorado, pero demasiado tarde, ya el buscador de Gryffindor iba tras ella, Florence salió disparada y lo logró alcanzar. A pocos metros logró adelantarlo, mientras el chico se quejaba y trataba de patearle la escoba, pero no pudo, sin previo aviso se lanzó furiosa hacia delante, tomando la Snitch y cayendo al suelo desde 10 metros, todos quedaron expectantes e incluso el buscador de Gryffindor quedó paralizado de miedo, Florence se levantó con un brazo fracturado y en el otro brazo la snitch dorada. El objetivo había sido logrado a pesar de los retos, no habían importado los medios, ella entendió en aquel instante mientras sentía el dolor en su brazo, porque el Sombrero Seleccionador la había sorteado en Slytherin. Mientras hubiese un objetivo, ella se fijaría en él y sin importar los obstáculos.
- Gana Slytherin, a pesar de la inmensa trampa, que todos hemos
- Cállate muchacho Dijo Blaise a tiempo y sonriéndole a los demás profesores.
Fue una alegría indescriptible, toda la casa Slytherin gritaba hasta más no poder y sus consignas eran igual de fuertes, Florence fue alzada por los demás estudiantes, todos celebraban, todos en Slytherin. Fue la primera vez que Florence pudo saborear la gloria y la victoria. Muchos que antes le hacían malas caras en Slytherin por ser una Harrington, le saludaban y uno que otro chico le decía Excelente partido Harrington. Pero el odio de las demás casa se hizo notar, la indiferencia y las caras largas aumentaron al igual que los comentarios grotescos
- Es una suerte, que magnifica jugada Harrington decía Snape cada vez que se cruzaba con otro de Gryffindor. Estás demostrando lo mucho que vales.
- Ay Severus, basta. Ya pasó.
Pese a toda la energía positiva y el orgullo, Gryffindor le ganó a Hufflepuff de una manera muy ridícula, dejándolos en la cabeza con más de 200 puntos haciéndolos campeones, esto había enfurecido a todos los de Slytherin, que veían a los Hufflepuff como uno inútiles y a los de Gryffindor como unos oportunistas saboteadores, aunque la actuación de Florence siempre daba de que hablar ya que sabía jugar con acción, ágilmente sin romper ninguna regla directamente.
De nuevo llegaron las vacaciones y esta vez se mantuvo más comunicada, Eileen fue varias veces a su mansión, la habían pasado bien mientras ella le hablaba de sus historias. Snape la había invitado a su modesta casa y ella accedió, sus padres no estaban muy convencidos y por eso no la dejaron ir, sus padres no aceptaban ni le tenían confianza a Snape. Florence lo invitó a la suya, a escondidas de sus padres, pero a la final se encontraron en el bosque cercano a la mansión Harrington detrás del rio.
- Oye Harrington, si que has cambiado. Dijo Snape con una sonrisa entre dientes. Ya pasaste a Morgana, eres alta y sin forma.
- Callate pegoste cara de poste, mira quién habla. Sigues siendo un debilucho patético. Florence disfrutaba molestarlo.
- ¿Con que no tengo fuerza? Ya veremos Snape salió tras ella para derribarla, pero Florence lo que hizo fue empujarlo, los dos cayeron en la grama tras aquel pequeño enfrentamiento.
- ¿Qué materias anotaste? Snape parecía muy interesado estando acostados en la hierba. Florence miraba el cielo pensativa.
- Adivinación y Runas Antiguas, siempre me ha dado curiosidad conocer ese montón de escrituras raras, debe ser interesante. ¿Y tú?
- Aritmancia y Adivinación, Morgana me dijo que Adivinación era interesante así que no tenia nada que perder, no iba a perder mi tiempo con Estudios Muggles ni a ponerme a descifrar esas letras antiguas, realmente no tengo ánimos, ojala fueran mas artes oscuras. Ojala Dumbledore cambiara las materias que dan, son aburridas.
- A mi me gustan. - Dijo Florence entusiasta.
- Lógico, tomaste las materias que le gustan a Potter, a ver si lo ves más seguido. ¿Te gusta él verdad?
- ¿Cómo dices eso?, pegostoso Dijo Florence para enfadarlo.
- Se sincera, siempre lo tratas amablemente, ¿sientes debilidad por él? Snape se levantó de la grama firmemente y la miró a los ojos.
- ¿Cómo? Estás loco. El hecho de ser amable no tiene que ver sientas debilidad por alguien. No tengo porque tratarlo mal si no tengo problemas con él. Se llaman principios de convivencia. No siento esa llamada debilidad por nadie.
- ¿Por nadie?
- Si, eso creo. - Dijo Florence firmemente.
- Florence, ¿aun me odias? Snape la había llamado por su nombre. Florence lo miró seriamente.
- No, no creo que te odie
- ¿Cómo? ¿Es que las cosas han cambiado entre nosotros? ¿Cuándo fue?
- No se, no me di cuenta. No podría odiarte, cuando realmente te quiero. Florence estaba roja hasta las orejas y lo mismo ocurrió con Snape que miraba sorprendido, no esperaba aquello y sin duda fue un momento incomodo.
- ¿Me aprecias? Severus preguntaba ahora curioso y con cierta ansiedad.
Me diviertes incluso cuando estás molesto y amargado. ¿Somos amigos?
- Claro, siempre ha sido así. Pero por favor, no te vayas a poner a llorar en mi hombro, odio las personas y las situaciones sentimentales.
- ¿A que te refieres? Florence había afilado su mirada.
- A Ivan y a Morgana, se la pasan dándose besos y demás, son patéticos. Cuando Morgana tiene días difíciles llora al hombro de Ivan, los llaman la familia Lestrange, son tal para cual.
- Sev, no puedo creer que me llamaras por mi nombre. Tú si has cambiado. - Dijo Florence riéndose más relajada.
- No me digas Sev, odio eso. - Dijo Snape entre dientes.
- Está bien, Severus Snape. O más bien, pegoste.
- Cuando aprenda la maldición Imperius te vas a arrepentir de tus palabras. Snape se levantó y se dirigió a la aldea Es mejor que nos vayamos, o si no tus padres pensaran que andas haciendo cosas que no debes, me atrevería a decir.
- Cállate, no es así. Aunque si debo reportarme en mi casa. Nos vemos en el colegio. Florence hizo algo que nunca antes había hecho, se despidió de Snape con un beso en la mejilla, este se le quedó viendo raro.
- ¿Qué te pasa? Dijo Snape
- ¿Qué te pasa a ti? Preguntó Florence al ver su cetrina cara.
- ¿Por qué hiciste eso? Snape instantáneamente perdió el color cetrino para pasar a un color rosado.
- Somos amigos. Todos lo hacen, me estaba despidiendo. ¿Te afecta tanto? La expresión de Florence ahora era divertida. Severus estaba un poco irritado ciertamente, pero igual sonrojado.
- No estoy acostumbrado a esa clase de... - Snape no pudo terminar de hablar.
- ¡Acostúmbrate entonces! - Dijo Florence alejándose.
Esas vacaciones pasaron y el tercer curso comenzó. Un día en adivinación el Profesor Catterpole les leyó la bola de Cristal, esta materia los tenían con los de Gryffindor.
- A ver a ver Black, que vemos aquí. Catterpole hizo un gesto de concentración y respiró profundamente.
- ¿Qué es lo que ve? Dijo Felicia la chica de Gryffindor.
- Oh no - Catterpole se quitó las gafas y suspiró Hijo, cuanto lo siento. Iras a Azkaban, lo veo claro
- Eso es mentira, yo no creo en eso Sirius parecía incrédulo. - ¿No termino con alguna chica hermosa? Ya saben, quizás con Rachel o con Lynn.
- Que positivo. Dijo James ofendido.
- Es improbable que algo así ocurra. Hablo de Azkaban. Lupin se negaba a creerlo.
- Deben saber que - el Profesor Catterpole se puso las gafas y pareció perdido por un momento mientras dirigió su mirada a una chica distraída de cabello negro, era Florence Un momento, tu niña ¿Cuál es tu nombre?
- Florence Harrington Florence estaba distraída cuando la señalaron, pero inmediatamente se incorporó - ¿Ocurre algo malo?
- Eres tú, si, tu, veo algo malo mucha oscuridad. Eres un pilar importante, lo serás en la orden tenebrosa. Ascenderás y ascenderás, veo muertes y torturas, eres parte de un reino infernal y oscuro, torturas, desapariciones, lujuria y odio. Tu futuro, está marcado. Eres una amenaza.
El Profesor Catterpole lo había dicho a gritos y muy nervioso, Florence quedó paralizada por aquello y los demás hicieron silencio observándola. Ahora ella era el bicho feo, aquello no era nada agradable.
- ¿Está bromeando? No se de que habla. Florence estaba asustada por aquello también y no podía disimular tranquilidad.
- Lo sabrás, tú tienes el poder de detenerlo todo, es ahora o nunca. No sabes lo que he visto hoy.
- ¿Qué ha visto usted? Dijo Florence en el tono más seco.
- Vi perdición y poder, vi el poder maligno que está a punto de surgir. Tuve visiones, no querrán vivirlas, fue espantoso, se me coló un frío hasta mis huesos, un sudor recorrió mi cuerpo. Fue horror, escuché llantos, se confundían los gritos y sollozos, no sabían si eran tus victimas o eras tu misma estás destinada al dolor.
- Cállese. No mienta Dijo Snape mientras se levantaba de su asiento No le creas Harrington, es un mentiroso.
- ¿Sabes porque a ella le va a ocurrir todo eso? Catterpole había adoptado una actitud de profeta.
- ¿Por qué? Adelante. Invente algo rápido. Snape gritaba con un tono de furia, Florence nunca lo había visto tan alterado y ella no supo que decir más que observar. Pero Catterpole lucia sereno y calmado.
- Gracias a ti muchacho, y tú también pagarás. Catterpole se lo dijo al oído y en un susurro que nadie escuchó. Snape tomo su mochila, se levantó y se largó inmediatamente enojado parecía claramente perturbado. Florence se quedó callada y Eileen estaba a su lado.
- Vamos amiga, no es cierto. No te va a pasar nada de eso, ya verás.
Los días consecutivos, notaba como el rumor de lo que había pasado en Adivinación, se extendió por todo el colegio. Una estúpida profecía, una visión sin sentido y de un viejo loco como Catterpole. Mucha gente se hacía a un lado cuando la veía. Al principio era horrible la sensación de ser señalada sin haber hecho nada para merecerlo pero tras un tiempo ella poco le importaba, su situación no era muy buena antes de que el Profesor Catterpole le dijera aquella retahíla de desgracias.
- Vamos, Florence. Ánimos, somos de Slytherin no nos importa lo que piensen esos idiotas. Decía Eileen en la biblioteca junto a su amiga.
- Esos idiotas también son de Slytherin, prefiero estar sola. Todos se ríen y hacen burla, es realmente molesto. Pero ya, no importa está bien así.
- Ah ¿Te refieres a la pandilla de Snape? Son unos imbéciles también, sobre todo Morgana Lestrange, es una creída desde que se la pasa con ellos. Ivan Lestrange es un mal nacido, al igual que
- No todos Eileen. Florence tenía la frente colorada No todos son malos.
-¿Ah? ¿Ahora te caen bien ellos?
- No, simplemente no me la llevo mal con Snape. Estamos en una especie de tregua amistosa.
- ¿Tregua amistosa con Snape? ¿El mismo que te cortó el mechón de cabello en primer año? Eileen soltó una risita.
- Si, ya no se mete conmigo y por lo menos me saluda. Mira, mi mechón creció Florence no dejaba de estar roja mientras señalaban un montón de cabellos cortos que no tenían forma en su cuero cabelludo.
- Ya veo, pero no te debes sentir mal por los demás, el resto de Slytherin te quiere porque eres la mejor buscadora, ¿lo viste? Aplastaste a Hufflepuff en el partido pasado.
- Eileen, ¡todos le ganan a Hufflepuff!
- Como sea, no te debe importar lo que haya dicho Catterpole, es un viejo loco. No sabe lo que dice. Dijo que Black iría a Azkaban, ¿ya lo ves?
- Que Black vaya a Azkaban, no lo veo imposible. El y James le encantan las bromas de mal gusto, a veces se pasan.
- Si, pero por lo menos Snape tiene la decencia de ponerlos en su sitio. Algo bueno debía tener el pobre. ¿Vamos al invernadero?, tenemos clases de Herbología.
- Si, también a veces Snape tiene la maña de sacarlos de sitio.
Camino al invernadero, se tuvieron que apartar de un grupo de alumnos de Ravenclaw.
- Eh, Harrington. ¿Quieres ser mi victimaria? ¿Me vas a decapitar o solo me echarás la maldición imperdonable y ya? Dijo un chico de mirada hosca y cejas espesas.
- Cuidado, allá va la hechicera tenebrosa, ¡huyan Una chica de cabello rizado hacia muecas. Florence y Eileen ignoraron los comentarios, pero se tuvieron que aguantar las risitas de los de Hufflepuff, al llegar al invernadero.
- ¿De que se ríen? Dijo Eileen molesta.
- De nada Dijo una chica que aun aguantaba la risa, codeando a su amiga mientras señalaba a Florence, ahora sí que las cosas estaban buenas ¿Por qué la gente le daba importancia al Profesor Catterpole? Creo que había influido el hecho de cómo había gritado histérico. Mala fama, mala jugada.
- No se de que te preocupas Eileen, son Hufflepuff, son desecho. Nunca han ganado la copa de las Casas y menos la copa de Quidditch, son unos completos inútiles. Dijo Florence con una tonada hiriente y afilando su mirada, los chicos se le quedaron viendo muy enojados pero con temor. Algo no se sentía bien. Una chica intervino.
- ¿Qué vas a hacer Harrington? ¿Nos vas a matar a todos?
- Podría, pero no vale la pena usar mis maldiciones tenebrosas en ustedes, hay mejores formas para escoria como ustedes. Florence aprovechó de seguir la corriente que el Profesor Catteporle había iniciado. Si claro, ¿Aquella gente estaba demente? ¿Por qué no se perdían todos? ¿Por qué no la dejaban en paz?
- Te equivocas, todos los Slytherins son la escoria de este colegio. Tramposos y traicioneros.
- Creen que somos escoria, porque somos mejores La voz fría de Severus Snape sobresalía por detrás al llegar con su pandilla.
- A ver si son tan gallitos de meterse con ellas dos, ahora que estamos todos aquí. Dijo Ernest Wilkes apuntando con su varita.
- Ya basta, no necesitamos más problemas. Déjenlos en paz. Dijo saliendo del silencio Arabella Figg quien había permanecido callada hasta ese momento.
- Vaya, si hasta a Figg ha tenido que pedirles disculpas a nombre de ellos. Morgana del brazo de Lestrange se mostraba irónica y muy pedante.
El resto de la clase se pasó entre miradas desafiantes de entre miembros de las dos casas, hasta que la Profesora Bloom los puso en equipos de cuatro para plantar Orquídeas Negras. ¡Genial! Drama innecesario y Florence miraba la nada mientras pedía estar lejos de aquel lugar. Quizás en su rostro había un cartel que decía: Moléstame y juega con mi paciencia. A Florence le tocó hacer equipo con Arabella Figg, Morgana y un chico de aspecto rudo llamado Gary Hurringan de Hufflepuff.
Al principio todos estaban tensos, pero luego tuvieron que acostumbrarse a trabajar en equipo, no era nada fácil, había que mantener la planta húmeda mientras plantaba en una maceta con tierra abonada. Pero a su vez había que lanzarles un hechizo para evitar que se marchitaran, y tenían que estar pendientes de sus afiladas espinas venenosas, no era una orquídea normal. Morgana la susurró a Florence por debajo.
- Escucha bien, Harrington. No me caes nada bien. Pero estamos del mismo bando y por eso te defiendo, solo en teoría, no me negaría a lanzarte una maldición ¿sabes?
- Si, Morgana. Como sea. Florence estaba un poco irritada sin ni siquiera mirarle.
- Ya veremos. No creo en esas predicciones, eres una niña consentida por tus padres, no dejaras las faldas de tu madre para torturar muggles. O cosas así.
- ¿Torturar muggles?
- Si, es lo que los magos tenebrosos hacen, como el Señor Snape, es un experto lo hemos visto en vacaciones haciéndolo, pudo evadir a los de ministerio. Es algo muy elitesco y no te enteraste porque no eres amiga de ninguno de nosotros. Eso si es digno de magos tenebrosos de verdad.
- Arabella, por favor ¿me pasas esa podadora? Florence no quiso dirigirle la palabra de nuevo a Morgana.
- Claro, aquí la tienes Harring Florence. Arabella la miró profundamente y Florence le sonrió de una manera cordial. Morgana la desaprobó con la mirada y siguió plantando su orquídea de una forma brusca.
Florence mostraba confusión, su madre siempre le mandaba lechuzas, su padre ya no se dignaba a escribirle. Crisis con su familia, le decía ella. En las cartas su madre trataba de animarla siempre, pero ya Florence la sentía lejana, su padre estaba detrás de esto. Pensaba en las palabras de Morgana, ¿El papá de Snape torturando muggles? ¿Algo elistesco de magos tenebrosos? ¿Qué había de malo con los muggles después de todo? A diferencia de la mayoría de los Slytherin, Florence no sentía aberración por los muggles y eso de la limpieza de sangre era como un cero para ella. Pero se preguntaba si ella de verdad iba a ser una amenaza, ¿Qué pasaba si Catterpole tenía razón? Si ella se convertía en una hechicera tenebrosa No, eso no iba a pasar. Pero las palabras de Morgana le retumbaban en la cabeza, No te enteraste porque no eres amiga de ninguno de nosotros, era mentira, era amiga de Snape, pero el nunca le había dicho eso, ¿acaso su amigo no le confiaba todo?
- Hogsmeade el próximo fin de semana. Eileen llegó a la sala con unas amigas de un curso mayor ¿vendrás?
- Claro que si. Dijo Florence emocionada - ¡Que bien!
- Ya vuelvo, voy a las lechucería a pedirle dinero a mi madre, quiero comprar bombas fétidas, ya verás lo que le haremos a Fletcher y a su pandilla.
- Bien
Un montón de alumnos entraron armando bulla y riendo, era el grupo de Snape, venían divirtiéndose y de seguro venían de hacer alguna travesura. Florence siguió leyendo ignorándolos.
- Muy bien Severus, ese conjuro de babosas carnívoras estuvo genial, le arderá el estomago durante semanas Dijo Morgana riéndose. Los demás aun tenían carcajadas sonoras.
- Tenias que ver la cara de Black, de completo perdedor, un perdedor pestilente. Reía Ernest Wilkes, mientras Evan Rosier sacaba su varita.
- Hoy aprendí el hechizo paralizador. Dijo Rosier con orgullo.
- Ese lo aprendí la primera semana que llegué aquí. Deberías perfeccionar tu maldición Imperius, falta que te hace, podremos divertirnos con Potter Snape sonaba muy complacido.
- Mejor es la Cruciatus, pero debemos tener cuidado el ministerio las tiene prohibidas. Nos mandarían a Azkaban al primer intento.
- No seas idiota Ernest, no vamos a hacerle daño a Potter así en las narices de Dumbledore, nos expulsarían, no tenemos que exhibirnos para mostrar que tenemos poder. Dijo Iván mientras volteaba hacia la chica que estaba sentada sola en un sillón. - ¿Qué haces allí Harrington? ¿Sueñas con aprender artes oscuras?
- No puede, su padre no la deja, ¿no es así ? -. Rosier le dedicó una mirada de desprecio.
- ¿O nos acusarás con tus amiguitos de Gryffindor y tu mentor preferido Albus Dumbledore? Ivan se reía divertido.
- ¿Por qué no se mueren? Florence les lanzó una mirada asesina que los hizo retroceder a todos, otra vez sucedía y ella no se explicaba porque sucedía. Florence sabía que algo extraño había en sus ojos que provocaba el miedo y sí, eso era mejor, que sintieran miedo y se mantuvieran lejos de ella. Snape la miró y ella también le dirigió una mirada intensa de odio, así que luego de esto salió de la sala común hacia las afueras del colegio sin saber a dónde iba, hasta que tropezó nada más y nada menos que con James Potter y Peter Pettigrew.
- Cuidado, mira por donde vas Florence Dijo James tambaleándose.
- Oh Perdona, no te vi.
- ¿Como será? si quieres matar a alguien con esa cara.
- Hoy no es un buen día. Permiso.
- ¿Vas a Hogsmeade?
- Si. Florence le volteó y notó como Peter se sonrojaba
- ¿Te gustaría tomarte una cerveza de mantequilla con nosotros? James le sonreía muy audaz.
- Bueno ¿Por qué no?
- Peter estaría encantado, Sirius también cuando se recupere claro. La pandilla de Slytherin lo mandó a la enfermería, seguro sale en un rato. - Peter lo mando a callar.
- Nos vemos Florence no sabía porque Snape odiaba tanto a James y a Sirius, no eran tan malos, aunque era cierto que a el lo trataban mal y a ella no, sintió que la vigilaban, así que se fue por el vestíbulo a los jardines, al pasar cerca del estadio de Quidditch, siguió de largo y dio una vuelta, se sentó en la cima de una colina donde habían matorrales y se veía el lago. Allí se sentó a observar el cielo.
- No me habías dicho que te ibas a citar con Potter y su pandilla en Hogsmeade La fría voz de Snape sonaba desde atrás. Florence se levantó y lo vio enojado entre los matorrales.
- No me dijiste que tu padre torturaba muggles a escondidas del ministerio Florence se mostraba igual de fría y enojada.
- ¿Y que? ¿Acaso te importa? Snape se le acercaba amenazante.
- Pensé que éramos amigos. Los amigos confían y se cuentan todo. Tu no confías en mi Florence comenzó a llorar en silencio indignada sin entender lo que sentía.
- No llores, Harrington, no llores. No le des el gusto al mundo, no sufras por gente que no sufriría por ti.
- Soy un completa estúpida en creerte, me has engañado. Florence estaba muy dolida Que rabia que me da.
- No te engañé, se me pasó decirte es algo no tiene importancia. Lo que hace mi padre no me importa a mí. Tú no eres como yo y por eso a veces dudo si deberíamos estar juntos. A pesar de todo, no eres como mis amigos y no quiero que seas como ellos.
- Serás igual a tu padre, me olvidarás, no seremos más amigos. Serás feliz mientras asesinas a muggles.
- Son tonterías. No haré eso, ¿acaso te quieres alejar de mi?
- No, Severus Snape. Tu te has alejado de mi, tu con tu pandilla. Ellos son más importantes
- Ellos son mis amigos, no puedo
- Cuando andas a mi lado lo haces a escondidas, nuestra amistad es a escondidas, ¿Por qué? ¿Tienes miedo que descubran algo?
- No, no es así Snape le vociferaba descontrolado. No quiero que ellos
- No les caigo bien y eso lo entiendo, soy una más, pero pensaba que tu
- ¿Te iba a defender frente a ellos? Lo he hecho miles de veces, me molestan por ello pero no me interesa, no veo el problema que tienes hoy.
- ¿Por qué te molesta tanto que yo salude a James?
- James es mi enemigo, y tú te atreves a tratarlo. Dijo Snape bastante alterado.
- No tiene que ver, eso no tiene porque afectar - Florence trataba de explicarse.
- Si me afecta, eres mi mano derecha y ¿así me pagas?
- ¿Tu mano derecha? Claro, luego de que Morgana haga de mi lo que sea ¿Qué es lo que te molesta tanto de James? Florence estaba enojándose de nuevo.
- No quiero verte con ninguno de ellos, no quiero verte fuera de los límites, quiero cuidar cada paso que das. Snape la miraba con recelo.
- Pero no puedes, no te pertenezco, ¿o si? Florence afiló su mirada y cuidó cada una de sus palabras.
- Tal vez no me pertenezcas aun pero eso puede cambiar. Dijo Snape sacando su varita.
- No puedes, no tengo dueño. Florence estaba roja de la furia. Snape se le acercó cerca de su cara y le repitió.
- ¿Qué te hace pensar eso? Snape se le acercó más con su cara enojada, la sujetaba con fuerza, ella se intentaba sacudir de su lado.
- Mi instinto. Se que ocurre aquí, pequeño pegoste. Florence lo miraba con sus poderosos ojos que lo desafiaban. Severus tuvo que voltear su rostro mientras seguía forcejeando, la sujetaba con sus dos manos intentando inmovilizarla.
- ¿Instinto? Has tenido suerte hasta hoy, Harrington. Si fueras como los demás te habría mandado a la enfermería desde hace tiempo con una maldición irreversible, aun lo sigo pensando y estoy dudando en hacerlo - Snape sonaba serio, cualquier otro chico en el colegio habría corrido despavorido en dirección contraria, pero Florence no le iba a demostrar que tenía miedo. La forma en que Severus se mostraba violento y quizás algo frustrado, los deseos de controlarla y aprisionarla.
- Dudas, claro que si. Estas en un dilema dudando - Florence entonces adoptó una sonrisa malévola por primera vez. No había rastro de sus lágrimas. Había locura en sus ojos grises
- ¿Qué dilema? ¿De qué hablas? Snape no le gustaba que Florence supiera algo que el no supiera.
- No sabes si mandarme a la enfermería con una maldición horrorosa o besarme. Florence tenía toda la maldad del mundo, maldad que ninguna otra niña de trece años podría tener. Snape rió sarcásticamente, hasta que repentinamente la sujetó fuertemente por la garganta como si fuera a ahorcarla.
- Según tu, tengo un dilema. Se me podría pasar la mano, y envenenarte con una poción que hoy mismo he preparado a escondidas del Profesor Boot en pociones. Snape tenía su brazo firme y decía aquello suavemente, Florence no dejaba de mirarlo.
- No lo harías - Florence le susurró pero sus ojos seguían pareciendo brillantes y Snape sin pleno aviso se acercó mucho más, pegó su boca de la de Florence por instinto, ella hizo lo mismo, nunca había hecho eso. Snape la besaba como ella nunca había visto a un chico besar a una chica, hasta que Florence lo apartó de su lado.
- ¿Ves? Florence le sonrío. No serías capaz de hacerme daño.
- Ja ja. Snape parecía igual irritado. - Espero haberte hecho feliz
- ¿Nunca habías besado a una chica?
- ¿Cómo se te ocurre? No hay candidatas dignas de mis finos labios. Snape replicaba sarcásticamente de mal humor y con aires de maldad mientras miraba el horizonte, Florence fue a su lado y le replicó.
- Acabas de hacer, lo que supuestamente a ti, te molesta
- Afortunadamente nadie nos ha visto Dijo Snape mientras la miraba de reojo.
- Nunca había sentido algo así. Dijo Florence. En serio, nos hemos besado.
Los días consecutivos a ese encuentro fueron iguales, se saludaban en clase y se miraban cómplicemente, incluso la pandilla de Snape parecía haber notado algo raro en su compañero porque le hacían burlas.
- Sevie, ¿estás enamorado? Decía Ivan mientras Snape volteaba y lo mandaba al infierno.
- Si, te notamos alegre y entusiasta, cuando por lo general eres serio. Cuidado si le sonríes a Potter, pensaríamos que te estarías pasando de bando.
- Cállense, no le voy a sonreír a nadie Snape volvió a una fingida situación de malhumor, aunque no se sentía tan mal. Pensaba en la chica que tenía adelante en Pociones, esa chica a la cual le había cortado un mechón de pelo la primera semana en Hogwarts, que había captado su simpatía a través de su manera de tratarlo. El había luchado por ser hostil, pero ella había permanecido a su lado. ¿Qué diablos ocurría con aquella chica?
- Florence, te noto más sonriente de lo usual, ¿te pasa algo? Eileen la miraba de una forma rara mientras ella fruncía el entrecejo.
- Claro que no, estoy igual de siempre. Florence trataba de fingir tranquilidad y seriedad, pero se le escapaban las sonrisas.
- Parecieras en otra órbita, ¿estás enamorada? Eileen sonreía al ver a su amiga.
- No, ¿qué te pasa? Dijo Florence. Mira, se te está quemando la poción.
- ¿No será por lo que aceptaste ir con Potter a Hogsmeade? ¿Te gusta James? Eileen no estaba satisfecha con la respuesta de su amiga
- Claro que no, solo me invitaron unas bebidas y no quiero ser tan antipática en decir no. Dijo Florence en forma de excusa.
Florence aquel sábado se encontró en Hogsmeade y compartió un rato con los chicos de Gryffindor, no era algo común de todos los días. Sirius le sonreía mucho a Florence y ella trataba de ponerlo en su lugar.
- Sabes, nena ¿Alguna ves te he dicho lo bien que me caes? Iría a Azkaban por ti. Sirius tomaba una cerveza de mantequilla y Florence se arrimaba cada vez más lejos.
- ¿En serio? Florence trataba de fingir que todo estaba bien.
- Exageras Sirius, yo que tu a mi no me gustaría ir para allá ni por Lily. Dijo James algo serio.
- ¿Lily? ¿Lily Evans? ¿La pelirroja sabelotodo? ¿La que no te soporta? Ah ¿Cómo es eso? Sirius se dio cuenta que a James se le había escapado ese detalle.
- Nada, digo, por ningún amigo iría yo a Azkaban, bueno tal vez si - James dudaba con las orejas muy rojas
- ¿No podías nombrarnos a nosotros? Nombraste a Lily, significa mucho para ti. Dijo Remus Lupin mirando con picardía.
- Cállense, están tratando mal a nuestra invitada de Slytherin.
- ¿Dónde está ella? Dijo Florence, un grupo bullicioso entró a las tres escobas en ese momento.
- No pudo venir, su hermana extravió su permiso antes de venir a Hogwarts, y no le ha escrito a sus padres, dice que sus padres se complican mucho con eso de mandar lechuzas y una carta muggle no llegaría nunca, prefirió buscar la autorización en Navidad.
- ¿Cómo te tratan en tu casa? ¿Sabes? Siempre pensé que el sombrero se equivoco al ponerte en Slytherin, no eres tan mala como ellos.
- No somos malos, somos ambiciosos. No se Florence dudó. Vio a Eileen con chispas en los ojos desde lejos en la barra, se sintió mal por ella ¿acaso también odiaba que ella compartiera con ellos? Se iba a despedir de los chicos cuando oyó desde la puerta
- MALDITA SEA, ¡FLORENCE! Todos en el local se quedaron callados y un chico con paso apurado de Slytherin llegó hasta ella, corrió su cabello negro hacia atrás, era Severus Snape, al pararse se quedó serio mirando con un tic en la mejilla y colorado. Florence por primera vez se veía muy pálida. Snape reaccionó a tiempo al darse cuenta que todos miraban
- Harrington, niña ¿qué haces aquí con ellos? Dijo con una sonrisa forzada y horrorosa. Oh no, Severus ha de estar pensando lo peor. Pero, ¿Es que acaso compartir algo con alguien significa que ya te gusta?
- Nada solo que, ellos me invitaron. Florence tenía una voz grave y buscaba algo coherente que decir.
- Bien - Snape gruñía entre dientes.
- ¿Desde cuando sabe tu nombre? Dijo James riéndose y dándole un codazo a Sirius
- Más bien, ¿desde cuando sabes distinguir entre un hombre y una mujer? Lupin y Pettigrew se echaron a reír como locos mientras unos alumnos se unían a las burlas, Florence miró nerviosa y Snape arrimó la mesa violento, tomó a Florence del brazo y la arrastró del brazo hacia la salida.
- Oye imbécil, no trates mal a las mujeres Dijo Sirius.- De seguro tu madre nunca
- No hables de mi madre Snape le lanzó una maldición rápido, mientras la pandilla de Slytherin estaba asombrada de su comportamiento. Morgana no cabía en lo que acababa de ocurrir
- La pagarás. Dijo James.
Afuera del local, Snape llevó a Florence a un lugar discreto.
- ¿Qué hacías con ellos? Vociferaba furioso.
- No tenías que ponerte así, solo tomaba a unas cervezas de mantequilla - le gritó ella igual de enojada.
- No me gustan ellos, se meten conmigo y tú los sigues, ¿acaso te gusta James? No te lo preguntaré, se que es así
- No es verdad. No seas ridículo, te has comportado como un idiota allá adentro. Florence estaba furiosa.
- No cambies el tema. Sé que te gusta Potter. Si, lo imaginas cada día y por eso me has buscado a mí. Cuando me besas te imaginas que lo besas a él. Eileen sabe que a ti te gusta él, acéptalo y deja de parecer una niña estúpida tras de él, que no es mas que un desagradable pretencioso.
- ¡Estás celoso! Psst A mí no me gusta James, acéptalo. Eso quisieras tú, ¿verdad? Para tener un verdadero motivo para partirlo en dos con tus maldiciones, pero no es así - Florence le dio la espalda.
- Esto no acaba aquí, Harrington. Snape se volvió a donde estaba su pandilla, Eileen llegó a donde ella
- ¿Qué le pasa a Snape? Va terminar siendo nuestro jefe de casa, todo un gruñón y regañón.
- Se que también estás enojada conmigo por lo de - Le dijo Florence a Eileen
- Si, enojada que no me llamaste a reunirme con ellos, ¿no has visto la mirada salvaje y audaz de ese Lupin? Es como de un lobo, ¿no crees?
- Eileen, ¿te gusta ese amigo de James?
- No, nunca. Quizás Me simpatiza.