Doncella Guerrera

Doncella Guerrera — Chapter 1

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La buscas y la quieres encontrar, muchas historias has escuchado de ella. Delicada criatura moribunda, que grita mientras te observa callada. No piensa mientras los sentimientos afloran. Sus ojos negros serenos te controlan, los quieres callar, pero siguen gritando la verdad. Su cabello revuelto es ondeado por el viento, nada basta para poder alcanzarla. No es tan moribunda porque te ha mostrado la vida, a ti que estás muriendo. Cuando deseas mostrarle la vida y descubrir que ha brotado de ella misma, como una flor, sentada al lado de la fuente de agua tranquila, una bella doncella con labios carnosos, ojos soñadores, cabellos delicados y manos delgadas. Los  inspira como una musa, los hace jugar como si fuera un juguete, amante de los placeres sencillos. Inocencia jugosa que nunca se acaba, sonriente espera en su vestido blanco, su pureza y su cabellera llena de flores del campo.

A lo lejos el sonido de caballos alerta el peligro inminente. La batalla que se acerca amenaza a todos. Los cascos se acercan velozmente y las mujeres corren a ocultarse, los niños lloran y los guerreros atacan la aldea cercana. El fuego y la muerte se van acercando, en un estado y confundida, ella voltea haciéndole frente sin moverse.

            Desde que tiene uso de razón, la verdad le fue revelada. Reconoce a los elegidos, huye fugitiva y trata de evadir lo que ya sabe está por venir. Esta vez ha sido diferente, su largo vestido de doncella, su cabellera perfumada y peinada, se mezcla con los guerreros salvajes que han venido a darle muerte. Todos ignoran su conocimiento de la verdad, ella solo se mueve ágilmente hasta desaparecer de la vista.

            Una pequeña aldea en llamas, los soldados se han reducido en número, los enemigos se multiplican como ratas sucias y las mujeres lloran asustadas junto a sus hijos. Las demás doncellas son amenazadas por pervertidos bárbaros. Han sido enviados por la Reina, la Monarca sin Rey de las tierras de las Maravillas y Oscuras. Pero ella antes estaba vestida de blanco, con suaves telas de seda, ha cambiado drásticamente… te grita estando callada, y cabalga con la gracia divina sobre un corcel negro. Sus ojos fijos llegan poseyéndolo todo, sus manos tomando las riendas, su pecho protegido por la malla metálica, su cintura ajustada a una espada, sus piernas firmes esperando para saltar. Sus gestos son tan angelicales y a la vez tan amenazadores, no hay rastro de aquella bella doncella indefensa, en su lugar una guerrera de negras vestiduras que está experimentada en el arte de la guerra y su facilidad es dar muerte al enemigo.

            Te tortura porque has invadido la pequeña aldea, la Iglesia se viene abajo, las chozas se queman lentamente, pero no su coraje. En los refugios solo se escuchan llantos de tristeza. Pero el jefe de tus tropas está asustado. Porque lo persigue fieramente y se encuentra frente a él, el más bravío de todos se ha reducido a una miseria humana. Una batalla campal y para ser una mujer pelea bastante bien, astuta, rápida y letal… cometiste un error al subestimarla. Tan joven, tan niña, y tan inocente. No pierde el tiempo avanzando entre las filas enemigas fieramente, con una mano en la espada y la otra con la cabeza decapitada del guerrero, buscando el carruaje de la Monarca, la reina ha venido con intenciones de triunfar pero solo encontrará la muerte. Tus escoltas reales huyen y te abandonan, su fama se ha extendido y la encuentras frente a frente.  Como regalo te ha traído la cabeza de tu más valiente guerrero.

Sus ultima palabras fueron glorias hacia la Reina. Su ultima mirada se contradecia, enviaba a su majestad al infierno por haberlo obligado a suicidarse al venir hasta acá.” – Pero te quedas sin decir nada, cambiando el semblante de sombría y sabia, al de un rostro confundido y derrotado.

Rápidamente te deja una cicatriz en el rostro con la afilada espada de hierro y te observa sin piedad mientras te arrodillas pidiendo perdón, podría atravesarte el corazón en un segundo, das pena. La tristeza te invade, la desesperanza porque ella se ha llevado todo lo bueno que habías creído tener, empiezas a pagar cada una de las injusticias que has cometido contra aquellas tierras. Porque es una hechicera inmortal que no te permite jugar, guardiana y centinela de la voluntad divina. Tu cabeza baja hasta el suelo y le besas los pies, ella solo observa la corona que llevas puesta y te la quita con la espada.

Sin corona ya no reinas sobre estas tierras, usurpadora. ¿A que has venido?” – Tú permaneces muda porque el miedo no te deja articular ni una simple palabra. – “Es un honor tenerla aquí su majestad. Sus hombres le informaron bien, no soy una leyenda. Entrelazado a un destino que usted ha escogido. Ninguna corona puede ser arrebata de usted, porque usted no reina más, usted no es nada…”

 Un segundo más tarde la vida te es perdonada, huyes hacia el bosque y ella sonríe mientras se dirige a tus tropas. La batalla termina, pero la guerra apenas acaba de comenzar, la corona real es destrozada. Te vas alejando hacia el exilio. ¿Qué se siente estar fuera de la historia que tú comenzaste?