No soy miss popularidad
Hola, me llamo Emilia — Chapter 1
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Me levanto esa mañana, me veo al espejo y no veo nada nuevo, solo mi trasnochada cara, a leguas se ve que pase otra noche desvelada pensando en él. Oigo la voz de mi madre que me llama, y los revoloteos de mi hermana menor, y la voz alegre de mi hermano mayor. Hace ya mas de un año que mi padre se fue de casa.
- Emilia, apúrate que Mariana espera por ti. – Dice mi madre arreglando su rubia cabellera, no me parezco nada a ella. Mis ojos cafe, al igual que mi cabello marrón, no tiene forma, al igual que mis cejas, no soy nada especial, no le atraigo a los hombres, al caminar por la calle soy la ultima a la que alguien nota que existe, pues ni soy bajita, ni soy alta. Realmente no resalto en nada, no tengo buenas notas ni se hacer nada del otro mundo, por lo que me considero una chica normal de 15 años. Mi cuerpo es algo flacuchento y siempre me he lamentado por que mis brazos son igual de esqueléticos que mis piernas, además de la carencia de caderas, realmente no me agrado y soy propensa a sufrir bajas en mi autoestima, pero tengo a los 5 mejores amigos en todo el mundo, una de ellas es Mariana, siempre tan alegre y bromista, le gusta armar rollo en la escuela e inventar aventuras que terminan en locura.
También está Cleo, no es tan bromista pero es buena estudiante al menos, siempre le ve el lado racional a las cosas y es muy caradura, a pesar de eso yo la quiero mucho y mucho de los mejores momentos de mi vida los he pasado junto a ella. Está Jessica, ella es todo lo bonita que no soy, pero se que no debo decírmelo mucho, pues me deprime eso. Ella es blanca y algo rellenita, pero al parecer eso es lo que le gusta a los chicos, tiene el cabello casi de color blanco platino de lo rubia que es, además de que sus ojos son los mas impresionantes que nadie ha visto en mi escuela puesto que cambian de color dependiendo del clima, todos la alaban, no hay nadie que yo conozca(exceptuando a Vicente y a Jorge) que no la admire, y eso me produce nervios de alguna manera, pero igual es mi amiga. Vicente es un chico muy simpático, es en pocas palabras mi mejor amigo, a veces sus conductas raras me llevan a pensar que está enamorado. Es pelirrojo y muy alto, últimamente lo he visto muy cerca con Mariana, algo se traerán entre manos. Jorge por su parte es mi otro mejor amigo, es un poco orgulloso y egocéntrico, se cree el papi mi ruki de la ciudad, todo fuera bien de no ser porque… mide un metro nada más, es super pequeño y todos le bromeamos por ello. Su cabello nunca se puede peinar debido a lo puntiagudo, al igual que su nariz, además de tener muchas pecas, su hobbie es coquetear con las chicas de primero y molestar a Cleo.
Bajo rápidamente las escaleras de mi casa cuando veo a Mariana en la puerta, me subo en el carro de su madre, una señora muy respetable que trabaja en el Ministerio de Justicia, todo un trabajo serio, nada que ver con Mariana quien se toma la vida en broma. Vamos en el carro a toda velocidad mientras oímos música a todo volumen. Llegamos a la escuela y Mariana aun va cantando, ella siempre distraída hasta que se tropieza con Marcos.
- Perdóname linda – Dice Marcos, el es un chico alto de ojos color avellana y cabello marrón. Muy popular y nada especial, solo del hecho de que su mejor amigo es el amor de mi vida.
- ¿Linda? – Mariana se siente ofendida – Ve a decirle eso a tu abuela, y cómprate lentes a ver si dejas de ser idiota y de tropezarte con la gente.
- Vamos, no tuvo la culpa. – Digo yo tratando de no buscar problemas, no soy muy rebelde, y eso me aburre de mi misma, no soy capaz de hacer ningún alboroto.
- Nunca te salvas de los problemas – Dijo Cleo llegando con su acostumbrado sermón, deja sus libros a un lado y se acomoda su moño, ella es blanca y con cabello castaño claro. Es algo rechoncha y cuando se pone furiosa tiene un carácter de los mil demonios, pero es muy buena cuando te explica Física o Matemáticas, a mi personalmente no se me da eso de los números y lógica. Las tres seguimos y encontramos a Jessica hablando con su nueva conquista, algún chico de algún grado mayor de seguro. Al lado del auditorio, oigo a unos chicos, esta allí, es él, el amor de mi vida.
Su nombre es Marcelo y es todo un guapetón, es un gran deportista y tiene los ojos marrones color miel con cabello ondulado y con reflejos marrones, además cada vez que sonríe…
- Parece un idiota – Dice Mariana pasando a su lado, cuando ya estamos sola - ¿Cómo te puede gustar? Es un imbécil que espera que todos lo adulen por lo bien que juega en el equipo.
- No te metas con él – Yo siempre lo defendía. Vamos por el pasillo cruzando hacia el salón y me tropiezo con alguien, se me caen los libros y todos los demás se ríen de mí. Jessica se sobaba su brazo puesto que también la llegaron a empujar pero no le afectaron de la manera que me afectaron a mi, levanto la vista y veo al idiota mas grande que pueda existir: Eduardo. Es un desubicado que no sabe ni donde anda, es el mas estudioso de mi salón y hasta Cleo le tiene envidia. Es un chico todo diferente a Marcelo, es flaquito y a ciencia cierta nunca lo he podido a mirar a los ojos directamente, es muy escurridizo y su negro cabello le baja por la frente tapándole casi los ojos, en su nariz se puede ver que alguna vez perteneció al equipo de futbol, pero debido a una patada mal dirigida le había quedado algo extraña y partida, tenia un cabello nada especial, un chico nada especial. Podrá saber de matemáticas, es un genio en todo eso, pero poco inteligente… ¿será porque es otro de los miles de idiotas que se babea por Jessica?, otro más que no nota mi existencia pues ni tuvo la amabilidad de pedirme disculpas
- Oh, Jessi, discúlpame. No quise lastimarte – Dice Eduardo todo fascinado, de ver a una mujer que lo mire por mas de 5 segundos.
- Para la próxima ten más cuidado, que también me lastimaste a mí… - Digo yo, pero nadie me oye, puesto que una carcajada desde el salón hace que todos volteen.
- Que patético, es una perdedora – Es la voz de Camila, junto a las risas de Paola, Silvana y Brenda. Ellas son el grupo de chicas mas populares, tienen los chicos que quieren y pasan las materias por arte de magia. Cuando nos ven llegar a las 4 no lanzan miradas feroces, nos llevamos mal. Ellas envidian a Jessica, y nosotras siempre las ignoramos, todo el año se han metido conmigo, la agarran con la que menos tiene que ver, pero un día de estos les voy a meter una zancadilla. Finalmente encontramos en el primer puesto a mi buen amigo Vicente, secretamente sospecho de que le gusta Mariana, pero Mariana le importa mas armar una guerra de comida que estar pendiente de estar de novia con algún chico.
- Hola chicas, temo decirles que nuestro buen amigo Jorge está algo indispuesto. – Dijo Vicente, era extraño que Jorge faltara, era un chico muy chiquitico y algo rellenito, lo que daba mas risa era su cabello que nunca podía peinarse, era un caso perdido. Vicente era pelirrojo y era algo flojo.
- Pobre Jorge, ojala se recupere – Dijo Mariana.
- ¿Acaso te gusta? – Vicente estaba algo extrañado mirándola con frialdad
- ¿Jorge?, para que me alcance necesitaría pararse en la silla y además montar la silla en un escalón, es muy chiquito.
- ¿Que dices de mi? – Jorge estaba detrás y llegaba con cara de poco amigos. – Cuando tenga 18 años, seré más alto que todos ustedes.
- ¿Chico subdesarrollado? A ver cuando te desarrollas – Dice Mariana mientras Cleo le reprochaba aquel comentario. – Emilia, has estado muy callada, te ves cansada ¿te ocurre algo?
- No simplemente estoy algo pensativa. Es mejor callarnos, allí viene el profesor Raul. – Dije yo tapándome la cara, había pasado la noche entera entre fantasías ilusas, fantasías con Marcelo, a quien yo pensaba que algún día sería algo mío.
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