No soy miss popularidad
Pero al final, esto es solo el comienzo — Chapter 7
- Previous chapter
- Next chapter
El despertador sonó, mi hermanita saltaba en mi cama
- Despierta Emilia, papá ha regresado – Dijo Virginia, mi pequeña hermana de 8 años con sus dos moñitos muy feliz saltando. Aun atontada bajé a la cocina, vi a mi padre luego de mucho tiempo. Estaba allí hablando con mi mamá, aquello debió haber significado mucho para mí, en otras condiciones, pero momentáneamente corrí a abrazarlo y el me saludó calidamente. Cesar, mi hermano mayor estaba en un rincón algo callado, mamá hacía el desayuno.
- Somos de nuevo una familia ¿verdad? – Dijo Virginia muy emocionada
- Si, lo somos querida – Dijo mi padre acariciándole el cabello.
- ¿Y esto? – Yo no podía creer esto.
- Luego de pensarlo mucho, allá lejos, sentí soledad. Los extrañaba a ustedes – Dijo mi padre sentando a Virginia en sus piernas.
- No tiene excusa Samuel – Dijo Mamá – Nos fallaste
- Mi amor debemos hablar, anoche me recibiste, es una señal. Nosotros…
- Emiliana, se hace tarde. Virginia vístete para el colegio. Cesar, me imagino que la facultad de ciencias tiene clases hoy, apúrate hijo llegarás tarde
- Florencia, debemos hablar. – Mi papa se acercó a mi madre. Yo sabía que debía irme, Papá había regresado y aunque mi mamá se hiciera la dura, lo iba recibir puesto que ella lo extrañó mucho cuando se fue. Al abordar el autobús, pensé porque me sentía triste y lo recordé, traté de distraerme pensando en otras cosas, alguien me tocó el hombro, era Marcelo
- Hola linda – Dijo este muy sonriente como si nada hubiera pasado.
- Hola Marcelo – Dije yo, por primera vez comprobé que no me importaba su opinión ni sus palabras como antes me hubieran importado
- Linda, tenemos algo por hablar, ¿vendrás a la fiesta?
- No creo, tengo algo que hacer, cuando me acuerde te lo digo. – Dije yo secamente
- Vamos pollita, tu sabes que a mi me caes bien, eres super linda. – El abrazó y me beso la mejilla
- Marcelo, quítate del medio. Ya llegamos al colegio. – Yo no quería a nadie a mi alrededor
- Hey, no se supone que tú gustabas de mi
- No supongas mucho Marcelo, la vida no se construye de suposiciones – Yo hasta me asombro de lo que digo, si Cleo que hubiera escuchado me habría considerado intelectual por aquellas palabras.
Al llegar al salón luego de bajarme del autobús y entrar al colegio, vi a todos muy felices. Paola se iba a postular para madrina, era bonita pero bien cabeza hueca y puro maquillaje. Otro grupo grande de admiradores de Jessica iban a postularla, y también Jorge quiso postular a Frida, todos se rieron de ello y Frida lo golpeó por considerarlo una broma pesada en honor a su fealdad. No hubo casi clases ese día todos esperaban la feria y quien representaría a nuestro salón. Por fin llegó la Profesora Filomena.
- Chicos, hoy no hablaremos de biología, lamentablemente. El director me ha pedido que coordine la elección de la madrina, saquen un papelito y pongan a su candidata, luego dejenlo en esta caja, el voto es secreto. ¿Alguna duda?
- Quiero agradecer de antemano a todos los que van a votar por mi – Dijo Paola con su estúpida sonrisa, Mariana aprovecho de lanzarle una borra que le pegó en la cabeza, yo me reí hasta mas no poder y Mariana le volteó la cara. Saque un papelito y anote un nombre, lo borré, no sabia si poner a Jessica o a Paola. Las dos no me simpatizaban mucho, Jessica era mi amiga, pero no podía evitar de sentirme herida al saber que ella le gustaba a Eduardo.
- Bueno, Omar, sube y ayúdanos a contar los votos. – La Profesora Filomena, recogió la caja con los votos, todos estaban emocionados por saber el resultado final.
- Un voto para Paola, otro para Jessica, otro para Jessica, otro más para Paola, Jessica, Jessica… - Omar leía y todos aplaudían, hasta que apareció el nombre de Frida, ella se levantó y golpeó a Jorge.
- Yo no vote por ti, creeme! – Dijo Jorge tratando de cubrirse la cara para no recibir más golpes. Ahora me acuerdo, yo voté por Frida, ella por lo menos me cae bien. Me rei de mi misma, siguieron lo votos e iban Jessica y Paola a la par, quedaban pocos votos.
- Hay un empate. Pero para mi opinión parece que gana Jessica y… - Dijo Omar guiñándole un ojo a Jessica desde el escritorio.
- ¡Momento! –La Profesora Filomena descubrió un último voto – Este voto podría decidir quien se queda como madrina, atentos y el último voto es para… - todos estaban en suspenso hasta que dijo -… Emilia?
- ¿Qué? – Mariana pegó un grito.
- Emilia, es el voto, el ultimo voto es para ella. Igual queda un empate. – Dijo La Profesora con decepción. – a menos que Emilia quiera dar ese voto a alguien. – Yo estaba helada, quien pudo haber votado por mí. Marcelo me miró muy interesantemente.
- Fue el idiota ese ¿verdad? Marcelo ya verá – Mariana se iba a parar a darle unos buenos golpes.
- ¿Marcelo tu votaste por mi? – Dije yo rápido. Yo estaba confundida, era demasiado aquello. Todos aun estaban callados de la sorpresa de que alguien votara por mi, ¿seré tan fea así? El grupo de Silvana, Brenda y Camila rieron con sorna.
- ¿Yo? – Marcelo movió los rizos de un lado al otro, sus ojos color miel se pasearon por todo el salón - ¿Cómo crees? No fui yo, mi apuesta no llega hasta tanto.
- Eres tan estúpida – Dijo Brenda – De seguro ella votó por si misma para hacerse la interesante. – Las demás chicas rieron.
- ¿Quién fue? – Dije yo muy molesta.
- No me mires, mi voto fue nulo – Dijo Jorge
- Yo no voté – Dijo Vicente
- ¿Bien? ¿Le das tu voto a alguien? – Dijo la Profesora
- Eso es ilegal – Dije yo seria – pero igual, le doy mi voto a Frida. – Luego me levanté y salí como un cohete, había pasado la pena más grande de mi vida frente a todo mi salón, quede como la desubicada, pensé que Marcelo había votado por mi. Fue horrible, fui al baño y me miré al espejo. No volvería a salir de mi casa en 6 meses. Me lavé la cara y no pude evitar soltar unas lágrimas. En eso oí que alguien entraba y no paré, al levantar la vista vi a través del espejo vi a Eduardo detrás mío.
- ¿Qué haces aquí? – Dije yo molesta – Esto es un baño de mujeres.
- Si, eso lo sé. No soy ciego. – Eduardo parecía dispuesto a no irse. Se acercó a mi y miró al espejo.
- ¿Por qué lloras? Nadie te ha herido – Dijo el sin comprender mi dolor
- Eduardo, déjame sola. Vete de aquí
- No me iré.
- Se que tienes malos gustos, al fijarte en Jessica pero dudaré de tu hombría si sigues en un baño de mujeres.
- Tenemos que hablar, te estas encerrando en ti misma.
- Se que sacas buena nota en todo, se que eres el mejor en matemáticas, pero ¿podrías dejarme en paz? – Yo me aleje y el me sujetó para que lo mirara, sus ojos se veían nerviosos pero seguros.
- He oído que te la pasas diciéndote que eres fea y que no le gustas a nadie, pero es mentira – Dijo el tratando de sujetarme, me sujetó con toda la fuerza que podría tener, no me podía soltar tan fácil.
- Soy horrible, Eduardo, ¿no me ves? – Dije yo sin aguantar más empujándolo.
- A mi no me parece así, eres la chica mas especial que he conocido, eres mi amiga y me gustaste desde que me defendiste, descubrí quien eras, eras la mejor chica que existe. Tu sencillez me cautivó, me gusta todo de ti, porque eres diferente a todas las demás.
- ¿De que hablas? ¿A que te refieres?
- Se quien voto por ti, fui yo. Vote por ti no para hacerte pasar una pena, sino para demostrarte que te quiero. Pero no me dejaste hablar, ni decirte nada porque saliste corriendo. Debi saber que aun sentías algo por ese patán – Eduardo me soltó y se alejó un poco.
- ¿Tu votaste por mi? ¿Pero no se supone que te gusta Jessica?, ella es perfecta, yo no. Ella es…
- Ella es algo que tu no eres, y a la que quiero es a ti, a más nadie. No se si lo has notado, pero ya no me gusta mas Jessica. La cambié por ti, porque tu realmente me cautivaste, estoy enamorado de ti.
- No puedo creerlo. – Yo quedé boquiabierta
- ¿Me odias?
- No, antes quiero aclararte que no siento nada por Marcelo, Mariana tenía razón. ¿Cómo me pudo gustar ese idiota habiendo mejores?
- Mucho mejores – Dijo Eduardo sonriendo mientras me secaba una lágrima - ¿Cómo yo?
- Eres un sucio egocéntrico, nunca cambias. – Dije yo riéndome.
- ¿Y Bien? ¿Ahora puedo decirte lo bella que eres y que vamos a cenar en mi casa?
- ¿Qué es eso de andar diciendo eso? – Dije yo seria
- Eso es lo que dice un novio alegre ¿no? – Dijo el sonriéndome mucho más, lo miré a los ojos y sus ojos eran fríos pero ya no me debilitaban, más bien me sentía mas fuerte al verlo.
- Tu no eres mi novio, no que yo sepa. ¿Puedes aclararme eso?
- Está bien ¿aceptarías serlo?
- Si y no, si puedes ser mi novio, pero no quiero que seas alegre, ese estilo de vida es muy sospechoso.
- Como tú digas Emiliana
- Mi nombre es Emilia – Dije yo reclamándole
- Lo sé, me encanta verte enfadada, te ves más linda.
El se acercó a mi y sujetó mi cara, al segundo siguiente me besó y fue la mejor sensación que pude sentir en toda mi vida, yo ahí en sus brazos. En brazos del hombre que me amaba, el hombre que yo amaba. Recuerdo esto como si fuera ayer, fue extraño, mi historia es diferente a la de las demás chicas, así conocí a Eduardo, o así lo empecé a conocer más. Ese día fue el más feliz de mi vida, recuerdo al salir del baño vi a Mariana, Cleo, Jorge, Jessica y Vicente mirando extrañados.
- Eduardo – Mariana pegó un grito histérico – ¡Estabas en el baño de las chicas!
- Ya lo sé. – Dijo Eduardo tomando mi mano – Chicos, tuve que hablar ciertas cosas.
- ¿Ustedes dos? – Cleo estaba que se moría de la impresión
- Nunca imaginé eso – Dijo Vicente poniéndose una mano en el corazón.
- No es justo – Mariana vociferó – Yo te conté lo que yo sentía por Vicente y tu no me dijiste de tu asunto.
- ¿Cómo? – Todos excepto yo, quedaron estupefactos. Mariana se quedó paralizada y le dio una patada a una papelera.
- ¿Tu que…? – Vicente estaba pálido hasta las pecas, su cabello rojo se veía opaco.
- No debí haber dicho eso – Mariana empezó a temblar – ¡Que tonta soy!
- ¿Tu gustas de mi? – Vicente iba a empezar a reír, pero Mariana le pegó una cachetada, pero Vicente la detuvo a tiempo. A partir de eso, todos conocen la historia…
- Previous chapter
- Next chapter