Mordaunt Snape y el Conde de Russper
Noche en el Motel — Chapter 5
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Mordaunt revisaba algunos libros y documentos que Harry le había facilitado. Era temprano, serían alrededor de las ocho de la noche, aquella noche era un tanto fría y había pasado todo el día en la habitación de aquel motel, la calefacción estaba moderada mientras que él se vestía con una franelilla de algodón blanca, se puso cómodo con unos jeans mientras pasaba su vista sobre cada una de las palabras de aquellos documentos viejos. Su padre había sido brillante, pero al mismo tiempo nadie se lo había reconocido. La historia que Harry le había contado aun inflaba en su cabeza, su padre Severus había muerto y lo había hecho por protegerlo a él, al hijo de su amada Lily Evans.
¿Por qué lo hizo? Pudo haber sido más rápido, salvarse. Sus conocimientos lo habrían permitido.
Algo no le encajaba por completo. Se sentía irritado, buscó unos cigarros en su mesa de noche y encontró la caja vacía nuevamente, dentro una foto de su madre. Cerró la caja mientras se recordaba respirar. No volvería a fumar, su madre se lo había pedido. ¿Habría fumado su padre también? ¿Cómo habría lidiado su padre con todos sus demonios personales? Algo en aquella historia no le terminaba de convencer. Su padre, el gran Severus Snape, maestro de las pociones, artista en el espionaje, discreto y astuto había muerto con el corazón abierto, sacrificando su vida entera y dejándose asesinar por una serpiente. No tenía nada de sentido. Si era cierto lo que sabía de Slytherin, un Slytherin no sacrificaría tanto, un Slytherin no se dejaría matar tan fácilmente… un Slytherin siempre tendría un paso adelante.
Ahora Mordaunt se preguntaba sobre la vida que su padre había tenido en Hogwarts. Estudiante y posteriormente profesor. Sentía curiosidad por conocer los libros de su padre, los tenía Harry Potter y seguro estarían arrimados en un rincón pescando polvo y polillas. Luego vio un pequeño álbum de fotos, algunas fotografías habían sido arrancadas. El historial de su padre como estudiante en Hogwarts. Tras suspirar se preguntó ¿en qué casa le habría colocado el famoso sombrero seleccionador a él mismo? Un valiente Gryffindor, un inteligente Ravenclaw, un leal Hufflepuff o un ambicioso Slytherin. Seguramente en Slytherin. Ambición y poder.
Volvió a aspirar una bocanada profunda de aire, mientras pensaba en su próximo paso, en luchar contra la irritación de abandonar la nicotina y por último pensó… hoy no había tenido ni una sola noticia de Victoire Weasley. Se molestó en solo pensar en ello. Ella no era parte de los planes originales, su situación inicial meses atrás cuando había decidido que pronto sería hora de buscar respuestas de su pasado. Se había sentido perdido, sin saber quién era y pensaba que si llegaba hasta el destino final de su padre (el cementerio) algunas dudas serían convertidas, pero para ese entonces otras dudas habrían aparecido.
Apreciaba profundamente a su madre, como a ninguna otra mujer. Pero ella pertenecía a la familia Hugues. Mauden Hugues, antes conocida como Mauden Wollard. El recordaba cuando su madre se había casado con Mark y el nacimiento de sus hermanos. Siempre a un lado de ellos, nunca completamente integrado a la familia y siempre algo faltaba. Su abuelo siempre le hizo sentir como en casa, pero aun así las dudas surgían: ¿Quién había sido su padre? ¿Dónde estaba? ¿Quién era él realmente?
La muerte de su abuelo agudizó estas dudas, no había nada que lo atara a su hogar, ya que no era realmente su hogar, no sería extrañado y era el momento de buscar el lugar adecuado.
Y dejó suspendida la pregunta de ¿quién era realmente él? Miró con sospechas a las TV, juraba que si la encendía, aparecería ella. Algún noticiario, una entrevista, un documental… algo loco sucedería. Miró el techo, se veía tentado a encender la TV y ver si de verdad Victoire aparecería en la TV. Después de todo, la chica no dejaba de aparecerse todos los días desde que él había llegado al Reino Unido, aparecerse de una u otra forma ridícula. Una mención, por equivocación, por poco o con suerte. Tomó la caja de cigarros, tomó la foto de su madre y la guardó en su billetera, la caja fue a parar directo al cesto de Basura.
Con su varita logró encender la TV sin causar muchos daños, apenas una interferencia que cesó cuando dejó su varita a un lado. La TV se encendió en una película en blanco y negro de vaqueros, no había Victoire Weasley después de todo. ¿Qué demonios estaba pensando? Los magos no deben hacerse mucha publicidad en los medios muggles, era lógico. Como si su mala suerte de encontrarse a la impertinente rubia fuese algo certero en cada uno de sus días. Y cuando los indios volvieron a atacar el pueblo, los vaqueros fueron tras ellos, un sonido firme sacó a Mordaunt de la atención de la pequeña TV. La puerta había sonado.
¿Quién sería? Era un poco tarde para recibir visitas, no por mencionar que no muchos sabrían que el hijo del profesor Snape estaba alojado en un motel de mala muerte. Se levantó rápidamente, mientras escuchaba la puerta nuevamente, insistente y firme. Al girar el pomo, pudo encontrar al misterioso visitante. No muy alto, bajo una túnica negra, con rostro oculto y una varita en la mano. Mordaunt le apuntó de inmediato, pero rápidamente el visitante levantó los brazos, mientras avanzaba hasta la luz de la habitación. Mostró su rostro sin quitar su capucha y Mordaunt parpadeó sorprendido para comprobar lo que veía: Victoire Weasley estaba en la puerta de su habitación.
- Vaya, vaya… esto sí que es inesperado. ¿Weasley?
- Quiero disculparme por haberme atrevido a venir hasta acá, también te debo otras disculpas. ¿Puedo pasar? – Victoire hablaba rápidamente, temblando bajo la capa del frío. Aquella visita no debía haber sido muy planificada, quizás impulsiva. Mordaunt pensó que se iba a volver loco.
- Si mis amigos de Rummerdath me vieran no lo creerían. Una joven rubia intentando entrar a la habitación de mi motel. – Mordaunt se hizo a un lado, mientras Victoire entraba rápidamente. El cerró la puerta tras y ella por fin quitó la capucha dejando a la vista su rostro algo rosado ahora por la agitación, sus ojos azules curioseaban mientras que su cabello caía sobre sus túnicas. Ella dio una rápida mirada a la habitación, percatándose de los documentos, la TV encendida y el desorden.
- Espero no interrumpir nada. – Dijo Victoire sentándose tímidamente al borde la cama. No había una mesa o una silla para recibir las visitas. Mordaunt se lo recordaría para la próxima hospedarse en una suite de mejores condiciones, claro, como le sobraba el dinero – pensó con sarcasmo-.
- No, solo divagaba frente a la tele. No tienen buenas películas, las de vaqueros están muy clichés. – Dijo Mordaunt apagando la televisión con su mano y apoyándose contra la pared. - ¿y bien? ¿A qué se debe la visita de la Señorita Weasley?
- Estoy avergonzada. No deberías estar en este horrible motel. Tú tienes un hogar, la casa que fue de tu padre. – Dijo Victoire ruborizándose. – Y yo estoy ocupando tu casa.
- Creía que la casa era parte ahora de la Orden del Fénix. Además, tú le das un buen uso. – Mordaunt no entendía la ofensa. Victoire asintió.
- Era así, porque creíamos que no habían herederos a los cuales la casa podría pasar. Pero resulta que tú existes y legítimamente te pertenece. Ya he hablado con mi tío Harry, para eso fui ayer, está de acuerdo en devolverte la casa. Acepta por favor.
- Calma, Miss Hogwarts. No veo porque tanta preocupación por mi bienestar. No es que la casa de mi padre sea una suite o la mansión de la alegría. No es necesario otorgarme derecho sobre esta casa, no tengo planificado quedarme mucho tiempo además. Quizás una o varias semanas más.
- Pero seguirás buscando todo sobre tu padre, no puedes gastar tu dinero en alojamiento teniendo una casa disponible. – Dijo Victoire apresurada. – Debes venir a tu casa. Dame una semana y yo me iré.
- No, no… no es necesario. Tú necesitas ocultarte y la casa de mi padre es perfecta ya que no se puede rastrear. Por cierto, Weasley, ¿Por qué has venido hasta aquí sola?
- Oh, estaré bien. Se aparecerme y cuidarme bien. La esposa de Renny está en labores de parto, no quería que se perdiera el nacimiento de su hijo. Esta conversación se supone que será breve.
- Genial, si ese psicópata te descuartiza por error las investigaciones sabrán que estuviste aquí y allí si me echarán la soga al cuello, en Azkaban el resto de mi vida, lugar y momento equivocado.
- No podía dormir pensando que no tenías un techo y que yo estoy ocupando un lugar que te pertenece. Por favor Mordaunt, acepta mis disculpas y la casa.
- Está bien. Ahora por favor regresa antes de que… pase algo malo y horrible.
- Genial. Además de eso, quisiera invitarte mañana a cenar en casa de mi tío Harry. Sé que tienes que buscar los libros de tu padre.
- No necesito tanta atención, una cena es excesiva… - Dijo Mordaunt sintiéndose algo fuera de lugar. ¿Desde cuándo era un invitado especial del ministerio o el auror Harry Potter? Hasta donde tenía entendido, su padre era odiado tal como él había adivinado. Lo único que se le ocurrió a Mordaunt es que quizás ellos –todos ellos- se habían endeudado con su padre y la amabilidad era parte de la estrategia para que no le cobraran dicha deuda. Investigaría el estado financiero de su padre de inmediato, pero su cabeza se mostraba confundida: ir a la cena con Harry Potter, visitar a su padre al cementerio –y exhumarle- o ver si había dejado una cuenta bancaria con deudas por cobrar. Mordaunt no era muy confiado, le costaba creer en la buena intención de las personas y era algo de naturaleza.
- Pero mis tíos confían en que vendrás. Por favor. ¿Qué piensas hacer mañana entonces?
- No lo sé, Weasley. No me confundas más. Pensaba ir al cementerio donde está enterrado mi padre.
- ¿Necesitas despedirte de él? Lo entiendo.
- No, necesito exhumarlo y ver el estado en que se encuentra. Es un caso particular y no descansaré hasta resolver todo el misterio.
- Mordaunt, no hay ningún misterio. ¿De dónde sacas eso?
- Se reconocer un… caso de este tipo. Misterios sin resolver, algo falta y lo voy a encontrar.
- ¿Eres experto o un detective?
- Soy un rastreador, me gradué cuando tenía tu edad y tuve trabajos esporádicos. Rastreo pistas, personas u objetos. Con intuición o magia, un poco de ambas. Se reconocer las pistas, construyo perfiles psicológicos y he ayudado a atrapar asesinos, algunos criminales de poca monta también… se identificar cuando algo falta en la escena del crimen y cuando algo debe ser encontrado. El perfil psicológico de mi padre, es incoherente y faltan piezas. Mientras más sepa de él, mejor podré reconstruir su muerte y parte de su vida, entender sus razones y forma de pensar.
Victoire se quedó sorprendida, sin palabras y parpadeó varias veces.
- Tú eres mi salvador. Tú me ayudarás.
- ¿Cómo?
- Puedes ayudarme a rastrear a Bloody Jacoby, así es atrapado antes que me encuentre a mí.
- No, de ninguna manera. Deben haber mejores magos entrenados que aun no han logrado encontrarle, no quiero entrometerme con la justicia, después de todo soy un simple extranjero.
- Naciste aquí, en Londres. – Dijo Victoire algo tensa.
- ¿Cómo sabes eso? – Mordaunt preguntó sorprendido por el conocimiento de la chica que supo que había hablado de más.
- Ehm… te hemos investigado. Lo siento, el ministerio hace eso. Ted dijo que era mejor asegurarnos que eras quien decías ser e investigamos a través del ministerio todo lo que pudiéramos saber de ti.
- Así que sabes todo de mí. Porque pensaban que era amigo de tu amigo el asesino loco.
- Si te hace sentir mejor, yo siempre supe que eras quién decías ser. Aunque no sabía que eras rastreador e investigador. El gobierno de Sudáfrica tienes tus archivos en “confidencial” y no hay información de donde estudiaste. Solo los registros de tu nacimiento aquí… Mordaunt Snape.
- Mordaunt Creighton Thorne Serge Benjamin Snape, solo soy Wollard de donde provengo donde utilicé el apellido de mi madre para que no nos pudieran localizar. Supongo que ya sabías eso también, Weasley. – Mordaunt estaba irritado y Victoire parecía avergonzada nuevamente.
- Disculpas por favor, no era mi intención hacerte sentir como un perseguido o un sospechoso. Mis intenciones han sido buenas la venir hasta acá. Solo, que… si eres tan brillante como tu padre se que serás de ayuda y si consigues un trabajo aquí, puedes quedarte más tiempo. Según entiendo, no tienes un hogar a donde volver… me lo dijo el Profesor Slughorn.
- Genial, la luz del escenario cae sobre mí. ¿Tan aburridos están en este país que los magos solo chismosean sobre los nuevos forasteros que llegan? – Mordaunt daba un punto válido.
- No, Mordaunt, es que eres un caso particular. Le debemos tanto al profesor Snape y resulta que su hijo llega luego de tantos años. Hay una admiración por lo que él hizo. La gente siente curiosidad hacía ti y esperan conocerte. Ya que muchos no pudieron conocer a tu padre.
- ¿Por qué no me consigues un trabajo en el circo? Sería exactamente igual. Calmaría la curiosidad de quienes miran sin ser participes en las acciones. Señorita Weasley, creo que ya es tarde para estar en mi habitación. Los curiosos que siguen mi vida podrían pensar mal. Un motel, una mujer y un hombre.
- En realidad, hay varios aurores vigilando esta habitación ocultos afuera. Estoy más segura aquí que estando sola en cualquier otro lugar. – Dijo Victoire con rostro arrepentido, ante la mirada de sorpresa de Mordaunt.
- Un circo, un maldito circo. Eso es lo que soy, un fenómeno de circo. – Mordaunt sujetó su varita y apuntó hacía los documentos regados, todos se ordenaron inmediatamente y la maleta de Mordaunt se cerró con la ropa que tenía. Todo estaba empacado.
- ¿A dónde vas?
- Mi casa, creo haber entendido que en la calle de la Hilandera hay una casa que me pertenece. Allí nadie podrá seguirme. Espero entonces, una semana para que salgas de ella. No tienes porque hablarme, no será necesario. No somos amigos y tampoco tenemos que ser conocidos.
- ¿Por qué haces esto? Vengo con las mejores intenciones, siendo amable a pedir que tomes tu casa, a invitarte a cenar y… quizás conversar. Me sales con una patada. ¿Por qué eres tan difícil?
- Quizás porque no me gusta que me seduzcan de la manera en que lo haces. – Dijo Mordaunt levantando el tono de voz. Aquello no lo había pensado. Simplemente le había nacido decirlo.
- ¿Seducirte? ¿Cómo has dicho? – Victoire se mostró confundida.
- No me digas que no te das cuenta. Se lo que eres, eres una veela. Si supieras un poco de mi sabrías que investigaba sobre algunas veelas peligrosas, se reconocer a muchas de ellas y tu eres una de ellas. La forma de tu cabello, tu rostro hermoso, tu esencia, todo me invita a una trampa. A actuar estúpidamente, a aceptar todos tus deseos disfrazados de amabilidad a cooperar. Conozco los efectos de las veelas, han sido causantes de numerosos crímenes durante la historia de los magos y muchas manipulaciones.
Mordaunt escupió todo lo que pensaba, a medida que habló exponiendo su teoría Victoire miró con sorpresa y luego con enorme molestia, casi ofendida.
- ¿Ellos te enviaron a obedecerte? ¿Te han enviado para que no sea un problema? ¿Para qué no cause problemas sacando de la tumba los recuerdos de mi padre?
- Eres un loco paranoico. No, nadie me ha enviado. Solo que… no puedo creer que… – Victoire tenía el rostro rosado, estaba sonrojada y avergonzada, a punto de estallar en lágrimas. – No soy una veela, mi bisabuela fue Veela y no estoy tratando de seducirte, es un mal entendido. Nunca nadie se había dado cuenta que quizás puedo tener sangre de veela, ¿Cómo es que tú has podido saberlo? ¿También has investigado sobre mí?
- No, intuición y… experiencia.
- Me has ofendido. No estoy siendo amable falsamente, sino porque… ya no importa. Voy a hacerte un favor e irme lejos. – Dijo Victoire intentando contener las lágrimas. Intentó llegar hasta la puerta, pero Mordaunt fue más rápido y bloqueó su paso.
- No, eso sí que no. ¿Y si te matan? No quiero ser condenado.
- Eso es lo que te importa, la condena. No te importa si muero, eres tan egoísta y ambicioso. Seguro el sombrero seleccionador de Hogwarts te hubiese puesto en Slytherin.
- Gracias, eso justo me estaba preguntando antes de que vinieras.
Mordaunt tomó sus maletas, Victoire estaba con los ojos húmedos debido a la discusión. Los dos desaparecieron hasta llegar a la vieja calle en la Hilandera, allí cada uno tomó su camino.
- La habitación arriba a la izquierda, allí dormía tu padre. Hay una cama, puedes quedarte allí. No estoy de humor para darte un tour por toda la casa. – Victoire se encerró en la habitación que usaba, tiró la puerta con fuerza y con ella se fueron todos los colores pasteles que había en la casa. La decoración de casa de su padre, era bastante simple y algo triste. Predominaban los colores oscuros. De la escalera a la habitación había bibliotecas con algunos libros, algunos de ellos habían sido llevados. Pudo adivinar que había un sótano. La planta superior era sencilla, un ático, una habitación espaciosa con un baño. Al abrir la puerta del cuarto le costó un poco, no había sido usada en años.
Mordaunt lo comprobó por la cantidad de polvo que había y las ventanas estaban tapadas con persianas. Dejó su pequeño equipaje cerca de la puerta y comenzó a limpiar la habitación. Cerró la puerta con seguro, ¿Cómo había terminado así? Obedeciendo a aquella testaruda y gritándole lo insoportable que era con su amabilidad y tratando de seducirlo, ¿cómo le había podido decir aquello? Se sentía ligeramente arrepentido, pero su orgullo no le dejaría pedir disculpas. Bien, tras acomodarse y poner sábanas nuevas pensó que quizás aquella si era su casa después de todo, pero sabía que si le pasaba algo a Victoire, todos le harían responsable. No tenía corazón para decirle que se fuera y estuviera al descubierto. Además, ella ya sabía que era un rastreador. Quizás podría trabajar e investigar en Bloody Jacoby. Oh no, otra vez ella se salía con la suya. El cedía del remordimiento. Sentía un cosquilleo horrible, ¿qué pasaría si estaba condenado a terminar igual que su padre? Asesinado por un psicópata por salvar a una mujer. ¿Era posible eso?
Mordaunt se obligó a desechar aquel pensamiento. Ni loco, ni que fuese el fin del mundo y mucho menos por Miss Hogwarts. Intentaba calmarse, además el tema de su padre aun permanecía bajo investigación. Sintió que se avergonzaba consigo mismo recordando su reacción, haberle gritado a Victoire señalándola como una vil manipuladora seductora con agendas ocultas. Había sonado peor decirlo que pensarlo. Después de todo, ella ni tenía idea de lo que ella le hacía a él. Si, ella le hacía algo a él y nadie más se daba cuenta. Podía escuchar las risas de sus amigos burlándose de él: “Mordaunt cree que la rubia hermosa de la historia le ha intentado seducir. Ja ja”, aquellas risas eran molestas y se prometía jamás contar aquella anécdota. En el fondo había tenido razón en algo: Victoire tenía sangre veela. Se había dado cuenta los últimos días, la intuición y la impresión que ella había causado en él. No podía negar que era hermosa, que siempre lograba lo que quería y el siempre terminaba obedeciendo y no era más que un dolor de cabeza.
Era posible que nada de esto fuera intencional por parte de Victoire, los efectos de las Veelas sobre los magos variaban de un caso a otro. Todo dependía de factores muy complejos y tardaría mucho tiempo definir cada uno.
Se desnudó y entró a la bañera, el agua caliente caía sobre su cuerpo y seguía pensando en su investigación con matiz personal. Su padre Severus Snape. Hubiera querido fumar un cigarro, le ayudaba a pensar mejor, pero sabía que no debía. Recapitulaba cada lugar en el que había estado, el cementerio serviría de mucha ayuda. Otra pista surgió mientras recordaba su visita a Hogwarts, el retrato de su padre no estaba entre los directores difuntos y su padre había sido director. ¿Una señal de que alguien estaba ocultando algo? ¿Pero quién? Volvería a preguntar, buscaría nuevas pistas y nuevas personas. Amigos viejos de su padre, viejos socios así tuviese que ir a Azkaban o rodearse de magos oscuros. Él lo iba a descubrir.
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